Derecho a Vivir, Señor
 

Merecedor, el apoyo que me brindas hoy al saberme con tanto dolor,
un dolor profundo, estripador, el cual me deja sin fuerza al hablar.
 
Un dolor inconsolable, incurable por demás, un dolor a gran capacidad. 

Capacidad para entender y aceptar lo que tengo yo. 
Mayor es mi dolor al saber que tengo que luchar contra todo mal
y seguir la vida que Dios me dió.  La vida continúa,
solo Dios será mi salvador, mi apoyo, mi guia. 
Me amparo en él y me refugio en su corazón. 

Dios me dé larga vida para seguir gozando de lo que hoy por hoy tengo derecho yo,
de gozar junto a mis amigos, familia  y brindarles toda mi felicidad y amor.
 
Gozar junto a mi familia y una larga vida quisiera seguir teniendo yo.  
Sin fuerza y con dolor aclamo al Padre Celestial
porque si un dia me dió el derecho de tener vida,
que por nada del mundo se me vaya a acabar. 

Larga vida te pido, Señor, para seguir el camino por el cual
un dia me enseñaste a andar.  Hoy, ciega, adolorida,
sin latidos en mi corazón, te pido, Señor:  “Apiádate de mí,
házme fuerte y capacítame para seguir esta vida tan hermosa la cual adoro yo.